¿POR QUÉ DEFENDEMOS EL PRESIDENTE LULA?

Mucho más que una figura histórica, el presidente Lula representa un proyecto de desarrollo nacional, democrático y popular, dirigido a la integración con África y América Latina y la ruptura con el neoliberalismo. Leer el texto original en portugués.

¿POR QUÉ DEFENDEMOS EL PRESIDENTE LULA?

Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente Lula, nació políticamente en la fábrica y fue forjado en la lucha contra la dictadura militar [1964-1985]. Su trayectoria política ha estado marcada por derrotas, victorias y maduración políticas hasta nuestros días.

Después del colapso nacional causado por los gobiernos neoliberales de Collor, Itamar y FHC, Lula llega al gobierno federal, emergiendo de las luchas sociales, campesinas y sindicales contra el neoliberalismo. Por primera vez en la historia de Brasil, un miembro de la clase trabajadora llegó a la más alta nivel de gobierno.

Su gobierno es considerado uno de los mejores en la historia de Brasil, pero ¿por qué sufrie tantas críticas y ataques tanto de izquierda como de derecha?

Desde su salida de prisión, en el día 8 de noviembre, después de 580 días secuestrados por el poder judicial, la derecha y la extrema izquierda han formado una alianza reaccionaria contra el presidente Lula, atacando a su gobierno y sus opciones políticas.

Los gobiernos del Partido de los Trabajadores [Lula y Dilma] fueron responsables por eliminar a Brasil del Mapa del Hambre de la ONU; reducir el desempleo [llegando a solo 4.2% en 2014 antes de la operación golpista Lava-Jato]; rehabilitar nuestra industria nacional, en particular en los campos petroquímico, naval, aeroespacial, ingenieria civil y agroindustrial; Lula recuperó la dignidad de la diplomacia brasileña, que por primera vez Brasil observaba estratégicamente nuestras relaciones con América Latina, África y Asia, abandonando finalmente el “complejo de vira-lata [1]” del período militar y neoliberal.

Lula, nunca reclamó ser un revolucionario, pero cambió toda la coyuntura nacional. Sin embargo, los sectores que han ocupado los ministerios y la base gobernamental dicen oportunistamente que Lula se ha equivocado en las alianzas y opciones políticas, que fueron tan necesarias para sostener el proyecto de cambio mencionado anteriormente.

Contrariamente a lo que dice la mentirosa propaganda de los medios de comunicación, donde afirma una supuesta “devoción mesiánica de Lula”, Lula no solo lo representa a él, sino que representa un proyecto político, democrático, popular y nacionalista [2] de integración latinoamericana e interrupción del neoliberalismo en Brasil.

Ningún otro líder político fue tan atacado. La Rede Globo [3] y todos los demás medios golpistas utilizaron la concesión pública para atacar al presidente y conspirar contra el gobierno.

Nunca se ha producido tanto material para atacar a un líder político. Existen numerosas tesis académicas, libros, artículos, revistas y textos publicados por ex-petistas, a saber, por PSOL [Partido Socialismo y Libertad] y sus satélites, que utilizan la producción de las Universidades, ampliadas durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores, para atacar el proyecto democrático y popular, con el único propósito de impulsar sus carreras académicas.

A la derecha, el PDT [Partido Democrático Trabalhista], el PSDB [Partido de la Social Democracia Brasileña] y los principales periodistas utilizaron la proyección electoral para su propio proyecto político, contra los trabajadores y utilizaron a Lula como plataforma electoral. Los golpistas saben que el antipetismo es la columna vertebral de la derecha brasileña, ya que los otros partidos no tienen capilaridad política ni base social para hacer cambios.

La autocrítica que los medios intentan imponer al Partido de los Trabajadores es una autocrítica mentirosa. Atacan al proyecto del partido por sus supuestos errores y “corrupción”, pero estes mismos medios son el pilar del proyecto golpista, que ha estado saboteando a Lula desde el primer día que llegó al Palacio de Planalto [sede del gobierno brasileño]. Cuando se les dio la oportunidad, conspiraron para confabularse con potencias extranjeras, desestabilizaron a la nación y golpearon al gobierno democráticamente elegido de la presidenta y compañera Dilma Vana Rousseff.

Los medios mantienen esta narrativa hipócrita porque oculta que siempre han estado vinculados con la derecha más reaccionaria, fascista y neoliberal. Ejemplos de ataques fueron: la privatización de las telecomunicaciones, Vale, Embraer, Pré-Sal, el congelamiento de inversiones durante 20 años en salud y educación, la Reforma de la Seguridad Social, la Reforma Laboral e innumerables crímenes contra la pátria.

Desde 2016, la clase trabajadora pierde derechos diariamente, sin embargo, el único punto de movilización y aglutinación nacional ha sido defender la libertad de Lula. El golpe despertó a parte de la población a organizarse, dada la necesidad en ese momento de defender el mandato del presidente Dilma, el legado del PT e incluso la vida de los militantes. Sin embargo, fue durante la campaña de “Lula Libre” que notamos el verdadero salto organizacional.

Sin embargo, es notable que la elevación de la conciencia es similar al desarrollo organizacional. Si por un lado, el número de afiliaciones del PT ha crecido en el último período, por otro lado, la militancia todavía está encantada por la farsa institucional y sus cálculos políticos aún se rastrean como falsamente creyendo que vivimos en una “democracia”. Fue un error, por ejemplo, creer que el golpe terminaría si ganáramos las elecciones de 2018, sin tener en cuenta la caída de la República y la transición del régimen.

Otra mentira es acusar a Lula de hegemonista. Las disputas políticas dentro del Partido de los Trabajadores siempre han ocurrido y prueban que esta retórica es falsa. Un ejemplo de esto es que la candidata apoyada por Lula, la presidente Gleisi Hoffmann, en el proceso electoral interno, tiene una oposición de 9 candidatos. Es decir, la crítica es meramente moral y no encuentra base en la realidad.

Además, esta crítica mediocre expresa el prejuicio típico de la clase dominante y de las capas medias, que, conociendo la composición popular del Partido de los Trabajadores, imputa y proyecta contra la militancia la falsa idea de que nosotros, los petistas, no podemos entender la defensa de Lula desde el punto de vista de un programa político y estratégico de la toma del poder por nuestra clase.

Un líder de la clase trabajadora no se nace de la noche para el día. En el momento más difícil de la nación, Ciro Gomes [Ex-candidato a la presidência y un critico meiocre de Lula] fue a París, el PSOL y Boulos, quienes exigen ser “nuevos” líderes, no tienen historia popular, no tienen movilización, voluntad, vigor y ni partido para dirigir nada.

El poder judicial fue capaz de cambiar la Constitución brasileña y poner fin al derecho de defensa de la segunda instancia para prohibir que Lula fuera elegido presidente. El poder judicial no tuvo la “sensatez” para liberar a Lula, pero él es una parte integral del golpe de Estado.

Lula no es un ciudadano común. Para contener a Lula, los golpistas violan sus propias leyes ilegales para perseguir y quitarle su poder político.

No hay otro partido, si no el Partido de los Trabajadores, que tiene la capacidad de defender la Constitución, el patrimonio nacional y los derechos del pueblo brasileño. Para poner fin al golpe, solo el PT puede llegar al poder, revocar los crímenes de los conspiradores golpistas, recuperar el patrimonio nacional saqueado por los Estados Unidos y hacer los cambios estructurales necesarios para la verdadera liberación nacional.

[1] “Complejo de vira-lata”es una expresión creada por el dramaturgo y escritor brasileño Nelson Rodrigues, refiriéndose a la política exterior brasileña de subordinación de las clases dominantes y oligarquías brasileñas al imperialismo.

[2] El campo democrático y popular es una “frente” de alianza táctica y estratégica que se consolidó en la década de 1990 y apoyó a los gobiernos del PT. Su plataforma política propone una serie de reformas estatales, institucionales, políticas y sociales para construir la democracia, y en el futuro, el socialismo con características brasileñas. Hacen parte de esse campo organizaciones sociales importantes en Brasil, incluyen por ejemplo: PT, MST, Vía Campesina, CUT, UNE, PCdoB y otras.

[3] La Rede Globo fue fundada durante la dictadura militar con dinero estadounidense. Es actualmente el medio de comunicación más poderoso en Brasil y un feroz oponente del Partido de los Trabajadores.

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